El sufrimiento no procede de lo que nos sucede sino de cómo afrontamos lo que nos sucede.

A la hora de vivir y acompañar una situación conflictiva, difícil, exigente, novedosa, incierta, la clave para salir adelante es la actitud con la que se acoge: esperanzada o desesperanzada.

La esperanza es una actitud –y una virtud- que permite mirar hacia arriba y hacia adelante, pero de modo activo. Quien se sienta a esperar que las cosas se arreglen mirando por su ventana, lo único que verá pasar será su propio entierro. La desesperanza supone pasividad, resignación.

¿Dónde está la diferencia? Si actuamos como un buen coach, realizaremos preguntas claves para que nuestro acompañado (o nosotros mismos) tome conciencia de su actitud. Algunas de esas preguntas son las siguientes:

¿Cómo son tus pensamientos respecto de la situación, positivos o negativos?

¿En quién te apoyas para hacer frente a esta situación?

¿Qué opciones positivas te permiten esta nueva situación?

¿Qué actividades o estrategias nuevas has puesto en marcha?

¿Desde qué sentido estás viviendo esta situación?

Estas preguntas  confrontan a cada uno y permiten que descubra su actitud.

Quien esté viviendo con esperanza descubrirá que ha tomado una actitud activa, desarrollando pensamientos positivos ante la situación, estará compartiendo la situación con otros, tomando conciencia de qué oportunidades le ofrece la situación y viendo sus ventajas, buscará soluciones a las nuevas necesidades e incluso lo vivirá todo desde su experiencia religiosa, que se verá activada en una situación estresante-.

Pero quien esté viviendo con desesperanza descubrirá que ha tomado una actitud pasiva, de derrota, en la que se llena de rabia, busca culpables, imagina obsesivamente situaciones catastróficas, no mueve un dedo para mejorar las cosas, se queja continuamente, alimenta un tono emocional negativo y vive o con rabia o con resignación. Con esta actitud se cierra sobre sí. No le hables de otros ni de Dios.

El primero crece como persona y es luz para otros. El segundo da un paso adelante en su malogro personal y transmite toxicidad y tinieblas a quienes tiene alrededor. Todo depende de una opción personal. ¿Tú qué eliges?

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