Una de las mejores herramientas para mantener un tono afectivo positivo en medio de dificultades o, mejor dicho, de situaciones complicadas que suponen un reto imprevisto, consiste en la narración autobiográfica positiva.

Consiste en contarse a uno mismo la situación en la que está, sin dejar de lado sus dificultades y complicaciones, pero utilizando términos afectivos positivos y llegando a conclusiones positivas.

Por ello, emplearemos términos como ‘gracias a que ocurrió X, entonces, pude darme cuenta de que….”, o “Me ha alegrado mucho que tuviese esta situación porque esto me permite….”. Se trata de contar cada momento como si fuese un momento feliz y único (porque realmente lo son).

También ayuda mucho contármelo en clave de humor (como si lo estuviese contando a alguien pasado mucho tiempo y lo recordase con humor y como un tiempo maravilloso).

Para practicarlo me resulta muy práctico el siguiente ejercicio que comparto con todos vosotros: se trata del ‘Taller del anciano’.

 

Taller ‘del anciano’ para promover la NAP

Cierra los ojos, respira profundamente y, sin prisas,  imagínate que estás sentado/a junto a un anciano/a (de tu mismo sexo) que te resulta muy familiar. Lo observas en tu imaginación y sólo te mira y sonríe. Cuanto más le miras su rostro se hace más conocido para ti, pero no te atreves a decir quién es. Notas que está sereno/a, alegre, tranquilo…

Finalmente, te habla y te dice que eres tú mismo dentro de muchos años y que te quiere contar una historia de tu propia vida. Comienza entonces a contarte la situación fastidiosa, dolorosa o complicada en la que estás inmerso ahora, pero como algo pasado, superado y relativizando las cosas. Te lo cuenta con la distancia y paz de quien sabe que todo salió bien y de que en la vida vas a pasar por varias como esta y siempre saldrás adelante. Escucha cómo te cuenta las cosas. Date tu tiempo.

Al acabar, respira profundamente, toma conciencia de cómo te ha contado el anciano/a que serás la situación en la que estás. A continuación la puedes escribir o, mejor, contársela a otra persona, pero utilizando esa misma clave de distancia y serenidad.

Escribe o cuenta a otro esa situación complicada o afectivamente dolorosa  por la que estés pasando utilizando, en la medida de lo posible, términos emocionales positivos y tomando distancia respecto de la situación. Cambia la interpretación negativa de los hechos que te afectan negativamente por otra interpretación más positiva y serena.

Si puedes, emplea algo de humor, contemplando el mismo hecho en su lado divertido, relativizándolo, narrándolo como anécdota graciosa, describiendo a modo de caricatura las circunstancias, viendo el hecho desde otro ángulo…  Cuéntaselo a otro como una amable anécdota del pasado.

¿Sientes que cambia tu percepción de las cosas? Y, si es así, ¿cambia en algo el tono emocional, varían sus sentimientos de color o intensidad?

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