El acompañamiento familiar, bien sea el acompañamiento a un grupo de personas de una misma familia, a un matrimonio o pareja, o incluso a una persona, es el acompañamiento de la persona en comunidad y de la comunidad misma.

La mirada del acompañante ha de ser mirada a la persona en comunidad. A lo que en psicología o en orientación familiar se suele llamar ‘una perspectiva sistémica’ nosotros preferimos llamar ‘mirada comunitaria’.

Esta mirada comunitaria se centra en las relaciones, en el ‘nosotros’, en lo que ocurre en la comunidad, aunque sin dejar de atender a las personas concretas. Da voz y atiende a la familia, al ‘nosotros’. El ‘nosotros’ tiene su propia estructura y sus propios recursos. Por eso, en esta mirada comunitaria atendemos a:

  • Las diversas relaciones que, por díadas, tienen unos y otros (padre-madre, padre-hijo, madre-hijo, hermano-hermana) y qué peso tiene cada una de esas díadas en el total.
  • Pautas y patrones de comportamiento entre los miembros de la familia, especialmente las secuencias de comportamiento que se repiten. Por ejemplo, la madre hace una propuesta y el padre, por sistema, la rechaza; El hijo se acerca para contar algo al padre y este le atiende sin mirarle; los hermanos se enzarzan en peleas cada tarde por el uso de un juego, etc.
  • Esquemas mentales y suposiciones básicas que subyacen al comportamiento de la comunidad. Así, por ejemplo, la idea rígida de la importancia extrema de traer buenas notas a casa, la suposición de que es necesario estar siempre todos juntos, la idea de que las cosas de la casa son cosa de la madre, o de que la limpieza y el orden ‘es lo primero’…
  • Bucles de retroalimentación en el comportamiento, como por ejemplo la madre o padre que etiquetan a su hijo acusándole de ser de una u otra manera, el hijo se comporta así, como se espera de él–efecto Pigmalión- y esto refuerza que le etiqueten así. Del mismo modo, se da un bucle cuando la madre se queja de que ‘yo tengo que hacerlo todo’. Pero como ella, en efecto, tiende a ocuparse de todo, los demás no lo hacen. Y esto retroalimenta la queja de la madre.

Por tanto, si quiere acompañar a una comunidad, he de saber mirar comunitariamente, aunque siempre preservando la atención a cada uno en particular.

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