Como en cualquier otro ámbito de la vida, en la relación matrimonial se puede ser torpe o hábil, incompetente o experto, tosco o fino. Pero no se trata de una capacidad o incapacidad innata: es posible siempre mejorar la relación de pareja. Y una de las claves para lograr alta calidad en la relación radica en la buena gestión de la vida emocional en la pareja. Se trata de lo que se puede denominar ‘inteligencia emocional matrimonial’. El matrimonio comienza con un ‘sí’ de la voluntad el día de la boda y sigue por ‘sí’ afectivo diario.
Para mejorar en este campo no hay recetas, porque cada matrimonio es un mundo, pero existen actitudes que valen para todos. Por ejemplo, la psicología positiva de Seligman aconseja el ejercicio habitual del agradecimiento al otro por todo lo que nos da cada día, y en general, por su amor. No basta con sentirlo: hay que decirlo. Solemos agradecer a los de fuera detalles nimios y no así las continuas atenciones de quien tenemos más cerca.

Así mismo, el ejercicio del perdón y la disculpa sistemática de los defectos y ‘aspectos ásperos’ del otro son propuesta de esta psicología. Junto a actitudes como estas, es necesario darse cuenta siempre de qué siento y atreverme a decírselo al otro.

En general, hace falta hablar más de sentimientos con el otro: los positivos para compartirlos y alegrar al otro. Los negativos para darles salida y liberarse de ellos. Pero esta expresión sentimental ha de estar acompañada, por parte del otro, de la capacidad de ponerse en el punto de vista de quien se expresa sentimentalmente, es decir, ha de desarrollar la empatía. Es necesario, también, moderar los sentimientos. Cuando nos dejamos llevar por las explosiones de ira, por ejemplo, decimos y hacemos cosas que siempre pueden dañar la relación. Hay que aprender a moderar el genio, el rencor, la tristeza… y potenciar la alegría, la esperanza…
Por dar una última pincelada a este esbozo, quiero decir que no han de faltar en el cultivo de la inteligencia emocional, tanto del varón como de la mujer, ni la ternura (física, en el hablar, en el acompañar) y el buen humor.
Reírse juntos es siempre señal de salud emocional matrimonial.

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