No se trata de alarmar sino de tomar conciencia de que el uso de las nuevas tecnologías no es tan inocuo como pensábamos. A tenor de lo que la psicología y las neurociencias van revelando, quizás no sea tan buena idea regalar a los hijos un móvil al hacer la Primera Comunión ni deja al joven que pase unas cuantas horas con los videojuegos o la consola, ni siquiera el uso exclusivo del ordenador para estudiar.
En 2008 Gary Small, catedrático de Psiquiatría de la UCLA y director del Centro de Memoria y Envejecimiento, describió con precisión que el uso diario de tecnología informática afecta a nuestro cerebro y su rendimiento, produciendo efectos inesperados (pérdida de capacidad lectora, de memoria, sobrecarga cognitiva…)

Manfred Spitzer, director del Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje en Alemania, va aún más lejos y en su libro Demencia Digital (cuya lectura recomendamos vivamente) afirma: «Los ordenadores no fomentan la formación de niños y adolescentes, sino que más bien la impiden o, en el mejor de los casos, no producen efecto alguno…». Relaciona el uso de ordenadores con el fracaso escolar. Fijémonos en los uno de los efectos más patentes: la pérdida de capacidad lectora.

El Dr. Jakob Nielsen descubrió, tras la realización de un estudio de seguimiento ocular, que los usuarios de Internet no realizan una lectura lineal, sino que “escanean” la pantalla. Los usuarios realizan una “lectura en F”.: Leen las dos primeras líneas, y bajando por la izquierda vuelven a detenerse en el centro. Después abandonaban de nuevo la lectura lineal y bajan hacia la parte inferior izquierda. Según las investigaciones de Nielsen, las personas realmente leen menos del 20% del contenido de una página web.

Por su parte, la empresa israelí de software ClikTale, recogió durante dos meses datos del comportamiento de un millón de visitantes de páginas web. Averiguó que en la mayoría de los países los usuarios de Internet sólo pasan entre 19 y 27 segundos en cada web que visitan. Casi nunca leen una página entera. El uso de la red debilita nuestra capacidad de pensamiento profundo y la capacidad lectura.

Por ello, la propuesta que hacemos desde el CAF a los niños y jóvenes que acompañamos es la de combinar la lectura digital con la lectura en papel, la lectura de libro, que permite mantener la capacidad de razonamiento y la capacidad de abstracción. Esto supone obligar a nuestro cerebro a realizar una tarea dificultosa, pero sólo exigiendo esfuerzo podemos mejorar resultados y capacidades.
EQUIPO CAF EDITH STEIN
www.centroacompañamientofamiliar.es

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