En el Instituto da Familia hemos adoptado el término Familyfullness porque nos parecía necesario mostrar semánticamente un cambio de perspectiva en el abordaje de la realidad familiar, tanto en su comprensión teórica como en el modo de su acompañamiento.

En general, los abordajes que se hacen desde la orientación familiar, la teoría sistémica y la psicología, tras describir la estructura relacional de la familia, se centran en las disfunciones familiares, en las malas relaciones, en las dificultades para la comunicación, en las carencias en habilidades sociales, en los trastornos en su funcionamiento. Creemos que es una perspectiva parcial y poco eficaz.

En realidad, pensamos que es más fecundo, con vistas a un acompañamiento familiar, centrarse en todo lo que es funcional, en todo aquello que ocurre cuando las relaciones son positivas, amorosas, personalizantes, promocionantes de los diversos miembros de la familia, con pleno sentido, fuentes de beinfullness. Este es uno de los ‘giros copernicanos’ que juzgamos necesarios en psicología: en vez de poner el punto de mira en lo dañado de la familia, ponerlo en lo luminoso, en lo funcional, en lo plenificante. Porque hemos comprobado que reducir síntomas o aplicar estrategias para afrontar disfunciones no equivale directamente a una vida familiar más plena.

María Jahoda[1] expuso con gran acierto los criterios –de fuerte contenido antropológico- que definían lo que era la salud psíquica positiva, basados el crecimiento y madurez personal, la integración psíquica, la autonomía, la percepción de la realidad y el control ambiental. Estos criterios sirvieron de inspiración a algunos de los principales promotores de la psicología positiva, como Carol Ryff. Para esta última, el objetivo en psicología es centrarse en el funcionamiento humano óptimo, que define como crecimiento personal (beinfulness), control ambiental, autonomía, auto aceptación, sentido vital y relaciones positivas o constructivas. El bienestar, dirá Ryff, al igual que Aristóteles, será una consecuencia de vivir bien estas dimensiones. M. Seligman[2] asume todas estas aportaciones y afirma, también al modo aristotélico, que la felicidad procede de un modo de vivir. Y este modo de vida se concreta en tres ámbitos: la vida comprometida (en la que se ponen en juego las fortalezas personales), la vida significativa o de sentido y la vida placentera.

Inspirado en estos autores, el familyfullness es la propuesta teórica y de intervención en acompañamiento familiar que parte no de las disfunciones familiares sino de tener a la vista los modelos óptimos de relaciones y estructuras familiares personalizantes y de la valoración o validación de todo lo bueno, constructivo y plenificante que haya en cualquier familia. Pensamos que este es un camino más eficaz para el acompañamiento y para la comprensión de la comunidad familiar.

[1] Cfr. M. JAHODA, Current concept of positive mental health, Basic Book, Nueva York 1958.

[2] Cfr. M. E. P. SELIGMAN, La auténtica felicidad, Ediciones B, Barcelona 2003.

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