La familia es una estructura dinámica por lo que, para acompañarla, hemos de precisar los modos en los que se construye esta vida familiar.

El familyfulness supone un estilo de acompañamiento en el que el acompañante, coach o terapeuta se centra más en la construcción (o re-construcción) de la familia que en ‘atacar’ o ‘desactivar’ las disfunciones. Por eso, el familyfullness implica siempre familybuilding: la construcción o consolidación de las estructuras familiares básicas.

Por supuesto la construcción de la vida familiar siempre comienza con la construcción de la vida de pareja o matrimonial. Pero a partir de la llegada de hijo, surge la novedad de que hay que conjugar la construcción de la propia vida de pareja con la construcción de la vida familiar. Esto supone trabajar preferentemente en las siguientes áreas:

  1. Figuras familiares nítidas: La madre ha de hacer de madre, el padre de padre y los hijos de hijos y de hermanos. Son los padres los que han de tomar las decisiones, marcar límites, buscar recursos, proponer –sobre todo en los primeros momentos del ciclo vital- objetivos y estrategias y ser responsables. Que los roles en la familia no se diluyan (como ocurre a veces con padres o madres inmaduros) es esencial para un adecuado ‘parenting’, esto es, para una crianza adecuada de los hijos. Para eso, padre y madre han de ejercer su liderazgo.
  2. Objetivos familiares claros. Se trata de tener clara la familia qué pretende como familia, para qué existe su  familia. La familia ha de tener clara su razón de ser, los valores importantes en nuestra familia, es decir, ser capaces de señalar qué es lo importante para nosotros.
  3. Normas en familia. En función de estos objetivos y estos valores, que siempre tienen por centro a cada uno de sus miembros, se establecen unas ‘reglas básicas’ de juego, unas normas básicas de comportamiento, que todos han de conocer y respetar. Al no ser la familia una estructura democrática sino que, para su funcionamiento, los padres han de ejercer su autoridad, las normas han de ser puestas y exigidas siempre por los padres. Sería un error de funcionamiento el que no hubiese normas claras o las pusieran alguno de los hijos.
  4. Comunicación familiar, con fluidez, con confianza, constructiva.
  5. Apoyo mutuo, interdependencia, corresponsabilidad. Esto, que ha de darse inicialmente en la díada parental, luego ha de crecer en los hijos.
  6. Calidad emocional de las relaciones, buen clima emocional. Esto supone respeto, calidez afectiva, inteligencia emocional, actitud positiva en la vida.

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