La unidad como uno de los pilares en acompañamiento matrimonial
Cuando hacemos acompañamiento a un matrimonio no podemos circunscribirnos a “resolver” de manera pragmática el conflicto en el que están situados o el bloqueo que les afecta. La solución de su necesidad, inquietud o sufrimiento actual pasa siempre por confrontarles con las líneas de fondo de su matrimonio: su comunión, sus valores compartidos, su amor, su vocación y su misión.
Por tanto, será desde estos pilares desde donde abordaremos siempre las “vías de solución” a sus conflictos. El primero de los que hemos citado hunde sus raíces en su dimensión personal más profunda, pues como pareja hombre-mujer se constituyen en una comunidad, fundan un “nosotros” (lo cual no es nada obvio ni sencillo: la tendencia generalizada es hablar de tú y yo más que de “nosotros”). La construcción de este “nosotros” es la construcción de la unidad matrimonial, pues la relación matrimonial da lugar a una unidad y no a un mero vínculo, asociación o relación institucional.
Así, la clave primera que tendremos que abordar con un matrimonio o pareja que quiera ser acompañado es cómo viven su unidad (constitutiva del “nosotros”) y esta unidad hay que trabajarla en varios niveles:
- Unidad afectiva, que se constituye a través de la expresión mutua del afecto en todas sus variadas formas y en el clima afectivo creado entre ambos. Esto incluye la relación sexual, pues en una relación madura y satisfactoria, la sexualidad tiene su contexto natural en la vinculación afectiva y nunca al margen de ella.
- Unidad comunicativa, que se construye a través del diálogo y de la escucha mutua.
- Unidad de acción, que se compone a través de la cooperación en acciones comunes, en proyectos comunes (que pueden ir desde las labores domésticas, el divertirse juntos y la educación de los hijos hasta compromisos sociales, científicos, educativos, comunitarios o eclesiales).
- Unidad espiritual, que consiste en cultivar una espiritualidad común (lo que, si son creyentes, incluye su religiosidad común).
Y para que tomen conciencia de cómo viven esta unidad (que siempre es in fieri) podremos preguntarles sobre cómo se expresan su amor, sobre cómo (y cuánto) se comunican, sobre qué es lo que hacen juntos y en qué cooperan y, finalmente, sobre cómo cultivan juntos su interioridad y su espiritualidad. Se trata de que vean con claridad qué es lo que les une para que, progresivamente, vayan construyendo su “nosotros” matrimonial.
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