Especialistas en el Arte de Acompañar

Permitidme este neologismo para referirme a pequeñas experiencias que podemos proponer a quienes acompañamos para que puedan incorporarlas como rutinas, modificando en positivo sus estados afectivos y pudiendo dar lugar a descubrimientos personales.

Antes de describir algunos “psicoclicks” quiero llamar la atención sobre el hecho de que no son consejos ni son prescripciones de acción, lo que estaría en las antípodas de la práctica del acompañamiento. Lo que hacemos al sugerir la realización de un “psicoclick” en acompañamiento es proponer una experiencia que suponga un ensayo de nuevas maneras de mirar, sentir, actuar o pensar. El resultado puede ser un descubrimiento y una vivencia que conduzca al acompañado a decidir incorporar determinados cambios en su vida. Es tanto como decirle al acompañado “Prueba esto, a ver qué te sucede”.

A diferencia de las demás herramientas y experiencias que habitualmente proponemos a los acompañados, lo que queremos llamar “psicoclick” son formas sencillas de hacer algo de modo alternativo. Al introducir una ruptura en un pequeño hábito, surgen formas nuevas de sentir, de pensar y de actuar, lo que facilita los cambios. Además, son un estimulante personal y anímico. Y abren al acompañado a hacer descubrimientos sobre él mismo.

Los “psicoclicks “conviene proponerlos como una rutina, como una acción que hay que repetir con máxima frecuencia para convertirla en un hábito. Es entonces cuando revela su máximo potencial.

Llevar a cabo un “psicoclick” sirve, entre otras cosas, para promover estados psicológicos positivos, para ganar en atención, para romper estados emocionales negativos, para superar bloqueos personales y afectivos, para cortar con estados de rumia, para lograr un mejor humor y rendimiento… No entraremos en los efectos psicoterapéuticos, que los tiene, pues excede nuestra pretensión.

Veamos ahora una breve enumeración de “psicoclicks” que podemos proponer a alguien en una sesión de acompañamiento a modo de prueba o vivencia novedosa:

 

  • Andar descalzo y despacio, tomando conciencia de las sensaciones táctiles en el pie
  • Escribir un diario de todo lo bueno que me sucede cada día
  • Escuchar o contar chistes
  • Agradecer todo a todas las personas que pueda
  • Sonreír a personas desconocidas por la calle
  • Elogiar y hablar bien de otras personas cada vez que hablo con alguien
  • Atarse los zapatos o abrocharse los botones con los ojos cerrados
  • Bailar unos minutos
  • Observar tipos de árboles o de flores
  • Caminar hacia atrás
  • Escribirse una carta a sí mismo con la otra mano como si fuese el niño que fuimos a los seis o siete años
  • Hacer un pequeño regalo a alguien que no lo espera
  • Cambiar muebles u objetos de la casa de sitio
  • Pararme a hablar con un mendigo o con un anciano
  • Organizar una pequeña fiesta con amigos o familiares por cualquier detalle
  • Caminar por un paraje natural o un parque fijándome en árboles, sonidos, flores, pájaros, personas, con mirada de niño

 

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